Querida:
No sé qué sea más triste, saberse un cretino o no tener idea. Te largaste apenas ahogaba el llanto para despedirme. Las palabras atoradas en el gaznate como un zoquete de frustraciones. El semblante patético y cabizbajo buscando consuelo sin atreverte a pedirlo.
Definitivamente soy un cobarde que no soporta verte en “borrego a medio morir”. Eres tan linda en tu plan de boba, brincoteando como dibujo animado. Suficiente es pasarse un fin de semana solo con sus miserias, como para que al sueño le falte grenetina.




