Tu suave mirada me acaricia. Me pides que me levante y muero de ganas por cumplir tu deseo, pero no puedo.
Me inundan los colores que veo en tus pupilas, me abanico con las notas que salen de tus labios. ¡Qué hermosa canción! Me acuna la ternura y sueño imposibles.
La brisa me mueve, alienta inútiles esperanzas.
Ya no saldré de aquí, seré sólo un trofeo en una caja de cristal. Mas no me importa. El alfiler que taladró mi cuerpo me unió para siempre a tu sonrisa. Esa que dice: “Mirá mi mariposa. La cacé solito”.
Por Himmel





3 criticas constructivas:
La contemplación de un objeto de colección. Está bien llevado.
Creo que es el objeto el que contempla al cazador. Inclusive, se deleita al reflejarse en su mirada. Olvida el mal que le ha hecho y goza en el deleite del niño que lo aprisionó. ¿Será que los objetos nos contemplan?
en la naúse de sartre su personaje contaba que no podía estar tranquilo ante la sospecha de que los objetos a nuestro alrededor existen. leí este escrito varias veces para ver si podia acotar algo diferente pero creo que no. después de todo qué tan insensato es encadilarse por eso que nos ha hecho mal ^^'
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