LA DIVINA ROSA
Abrió una rosa su broche
llegado el anochecer,
podía así recoger
las lágrimas de la noche,
al dárselas en derroche
se dobló la hermosa flor.
Admirado el ruiseñor
la contempló reverente,
y le coronó la frente
con suaves besos de amor.
Llegó la aurora ufana
y al ver a la flor sencilla,
puso en todas sus orillas
sus diamantes, la mañana,
perlas de nácar y grana
entre sus pétalos dejó,
Y el clavel le sonrió
mientras la iba aromando,
Y el viento al pasar silbando
Sus misterios le contó.
Rasedo





1 criticas constructivas:
Un poema con rima sencilla pero efectiva, va en la dirección de la naturaleza y lo bello como norte.
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