La encontré en una de esas vías suburbanas donde solo hallarás ratas. Paseando entre lirios y basura, besando el viento y bailando sobre paredes carcomidas por el tiempo. La poesía la llevaba de la mano, sus labios se enredaban con el aire y al respirar sus dedos se metían en los pulmones clavándose dulcemente en el corazón.
Sus alas se replegaron por encima de los edificios y algunas nubes de tormenta bajaron para no dejarla llorar a solas. Toda ella era ceniza, toda ella era un incendio inmenso que vio algo fértil en mi, brasas y carbón.
Cristalina fragilidad y belleza, locura aparente y cordura desmesurada, besos robados y ladrones acechantes tras cada esquina, entupido de mi por no ver la realidad, ella era de carne y hueso, y yo, alcohol y humo, irrealidad palpitante en un día de tormenta.
Grumo de probeta.





1 criticas constructivas:
Las imagenes literarias están muy bien elaboradas.
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