Tenía una carga muy pesada en mi conciencia. Había cometido un crimen. Alguien había descubierto mis turbios manejos en la empresa en donde me desempeñaba y lo tuve que eliminar. Sentía las miradas acusadoras de todos, como si supieran lo que había hecho. Ya no podía más. La conciencia me reclamaba a cada momento.
Un acto heroico me redimió. Me encontré de repente ante el trono de Dios. Yo había salvado a un pequeño de morir atropellado cuando éste cruzaba intempestivamente la calle. Dios, en su gran misericordia, me había perdonado. Sentí una paz infinita dentro de mi alma.
Waldo Nudelman.





2 criticas constructivas:
Todos tenmos actos de redención. Un relato místico.
No me convence. No sé si es porque me parece demasiado abrupto o qué, o quizás sea la idea.
vaya a saber
Publicar un comentario