Tarde soleada, algunas nubes diseminadas en el cielo zafiro.
Ni el viento asomaba el rostro. Cuervo salió al patio, encendió el quinto cigarro, ¿cáncer? –De algún modo habré de morir, ¡qué más da!
Otro pueblo, otra mujer, nueva piel.
Sólo dos días, tres noches.
¡La ingenuidad en persona! – así pensó.
El plan marchaba perfectamente, al día siguiente tomaría lo más valioso,
y se marcharía para siempre, sin volver el rostro.
De pronto, un estruendo seco, atronó en su cabeza, la sangre fluyó, llevándose su palpitar, y ella, sostenía la pistola que cobraba el tributo, ¡tanto tiempo esperado!
RCB





2 criticas constructivas:
Está muy bien, le dierón un escarmiento por aprovecharse de alguna mujer a la que ya tenía planeado dejar.
Un relato violento, algo que se venía acercando es el final sangriento.. bien escrito.
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