Tenía nueve años, el pelo rubio, largo y rizado, como su mamá, la nariz pequeña y redondeada, como su papá, y la voz suave e infantil. Una voz que era sólo suya.
- Desayunaremos juntos hoy, ¿verdad?
Me mantuve en silencio.
- ¿Verdad?- insistió.
- No. Hoy jugaremos a las princesas, Noah.
Mi nombre es Nathan Hamill. Llevo tres años negando que estoy enamorado de mi sobrina.
M.Lecter






6 criticas constructivas:
Muy bien presentada la hstoria.
eso, che. todo el mundo lucha por los negros, pero quién se acuerda de los pederastas? éh? cuándo nos toca a nosotros?
Es una historia, distinta y que muestra el mundo de la pederastia desde otro punto de vista, que sirva para reflexionar..aparte de eso entras dentro en seguida. Muy buena!!
Bastante distinta a los demás relatos del concurso, aunque muy buena. Además, nunca viene mal ver temas como éste desde otro punto de vista
Un gran relato de una gran escritora: conciso pero muy intenso
La descripción sencilla y precisa, la acción queda intrínseca y a la vez bien explicada. Sencillamente bueno.
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