Dama trigueña a su lado, alta y de ojos claros. No podría ser otra.
La mató, abrió la barriga, sacó todo como le indicaron, lo metió en una vasija de aluminio y lo puso en el congelador.
Luego su suerte no cambió. Los caracoles habían errado. No había sido su madre.





1 criticas constructivas:
Una equivocación muy común, se mata a la persona equivocada, ja ja ja. Fuera de broma, me gustó a historia de una manera exclusivamente subjetiva.
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