Al principio ni siquiera me di cuenta de que estaba sucediendo algo fuera de lo normal.
La realidad tiende a manifestarse asì, inconcebible.
El suelo estaba sembrado de papeles míos, de libros con las tapas rotas y montones de colillas de cigarrillos pisoteadas entre la mugre…
¿Cómo habían llegado hasta mí?
La certidumbre de que iban a volver se fue abriendo paso en mi cabeza. La sensación que me tenía atrapada es la de alguien que se va diluyendo en la espera. No lo pensé más.
Salí al patio, respiré profundo.
Y esa noche me fui para siempre.





6 criticas constructivas:
Muy buen relato,cuenta una historia con la complicidad del lector,todos sabemos "de que habla".
Con poco, Mucho,felicitaciones!!!!
Carlos, coincido contigo siempre que el lector sea Latinoamericano.
Lola Mora, me pareció ajustado tu microrrelato, tiene compromiso y es concluyente, está bueno.Me parece que todavía nos cuesta leer ciertas cosas...
Un relato inquietante, se remite a una fecha determinada por el título que toma mas fuerza.
La realidad pintada a fuerza de ser cacheteada por la vivencia directa. El desenlace lo dice todo.
si sabré de tremendas psicopatías.
No está mal
A mi me parece que es malisimo. Por que, pues porque es antiguo, literatura muerta. A parte, golpe bajo.
Publicar un comentario