“¡No juego más!” gritó Catalina. Lucho y Ramiro contenían las carcajadas.
“¡Es la ultimísima vez o no los quiero ver más! ¡Uno, dos y tres coro coronita es…!” Silencio… Espió…no estaban. Esperó pensando “los varones siempre me burlan”. Fue a buscarlos.
Corrió hasta la casa, le abrió la puerta una señora mayor. “¿Están los chicos?” preguntó agitada. “Ah, m’hijita, hace muchos años se fueron a vivir a la Capital” Estupefacta, Catalina trató de entender…
Una grieta en el tiempo se abrió con su deseo y se tragó a los chicos que no sabían jugar…





2 criticas constructivas:
La grieta tiempo-espacio como remate de lo que parecía un relato naif y termina convirtiéndose en un recuerdo de lo que no puede ser en el aquí y ahora. Me gusta.
Vaya, no hay que enojar a esa nena, ja ja ja. Fantástico, buen texto.
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