No puede ser. Si hice todo lo necesario. Nací. Lloré. Crecí. Comí. Jugué. Recé. Reí. Fui infeliz. Fui feliz. Di vida. Amé. Me equivoqué. Perdoné. Idealicé y me golpeé. Dejé secretos sin contar. Hurgué en mi mente. Medité. Dejé de fumar. Estudié. Me recibí. Trabajé. Adquirí bienes y costumbres. Me aburguesé. Dejé el mate y el café. Bebí agua. Me traicionaron. Me traicioné. Busqué magia y no la hallé. Trepé en silencio hacia la luz. Fui pitonisa y redentora. Ayudé a ser.
Sin embargo, aquí estoy, como Poncio desterrada y en un cielo suburbano fría y sin latidos. Vulgarmente humana.





4 criticas constructivas:
Una síntesis verbal de los sucesos de toda una vida, con una reflexión final bastante desesperadora.
Hola, Derrotero, hoy estás llena de experiencia que es la maestra que dicta su cátedra, cuando la clase casi termina, buen relato en síntesis, como dijo Neruda: "Confieso que he vivido"
Saludos de SOL Y LUNA
Aah qué hermoso texto lleno de complejos humanos ineludibles. A menudo me siento así. Creo que al fin y al cabo no hay distracción que sea lo suficientemente eficaz.
Mis saludos.
Toda la vida en un microrrelato. Leerlo todo junto asusta... Rezuma desazón y desesperanza, que es lo que la autora pretendía mostrar. Bien planteado.
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