La niña bonita amaba al cazador de mariposas. El amaba sus mariposas de colores subyugantes y vuelo estremecedor. Su pasión era tan enfermiza como el amor de la niña.
Ella intentaba llamar su atención. Él miraba los tenues aleteos excitantes.
La niña, amaneció con alas de colores, desde la ventana voló a buscarlo. Seduciéndolo, lo llevó hasta el borde del abismo. El cazador cayó.
La niña bonita abandonó sus alas. Deslumbrada por las huellas brillantes que dejaba el poeta sobre un papel, se convirtió en tinta. El escritor murió ahogado en su llanto, desesperado. Sus palabras no dejaban rastros.





1 criticas constructivas:
Se entra de lleno en un mundo fantástico cargado de alegoríras e imagenes pictóricas.
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