Recuérdame como el escultor
que modelo dos cuerpos que se
fundían en el frenesí del amor en una
noche de finas sabanas blancas.
Recuérdame como el viento
que te susurra mi grito de amor
que viene y se va sin cesar.
Recuérdame como el humo
de tú cigarrillo que se escapa
de tus rojos labios
robándote un beso que ya no recuperaras.
Recuérdame como la luna
que en la noche oscura
te ilumina y cuando
retomas el camino ella se va.
Recuérdame con aquella canción
con la que nuestros almas bailaban
aferradas a la melodía
para detener el tiempo de
en nuestros cuerpos para
Vivir así hasta la eternidad.
Recuérdame como aquel
que te amo,
te arrullo en sus brazos
y como a un niño te protegió.





1 criticas constructivas:
Imperativa, apelativa, la poesía solicitá y requiere que no se lo olvide.
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