Los frutos maduros
callan.
Los soles de miel
niegan su resplandeciente calor.
Los dos pájaros atentos
ensordecen.
Las armas rosadas
liberan.
El disfraz no siente.
Ahora que abandonaste los frutos
en una cesta,
que envenenaste de riego
los soles,
que saturaste de palabras
a los pájaros,
que descargaste las ramas y
marchitaste el disfraz;
el alma se ha guardado para sí
todas las tareas que antes les pertenecían.
martis79





2 criticas constructivas:
Un texto muy luminoso por sus elementos, e imagenes elaboradas.
myuy interesantes las metaforas que utiliza...y la diversidad de elementos incorporados en la poesia
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