La tía rica era eterna, como eterno será mi recuerdo de ella. Nunca mostró un rasgo solidario, un pensamiento abierto, un acto generoso. No la olvidaré porque encarnó asombrosamente lo que yo suplicaba no ser jamás. Ostentaba el dudoso honor de haber acumulado bienes (¿males?) sin tener herederos.
Fue nombrada mi madrina, nada significó eso para ambas. “¿Cómo podía yo defender a negros e indígenas? ¿cómo compatibilizaba con analfabetos e ignorantes pobres por elección?”. Era una anciana viejísima y llevábamos la misma sangre…no alcanzó.
Murió sola, en su entierro sin flores nadie llevó su cajón.
Jazmín del Cielo





2 criticas constructivas:
¡Uauuuuh! Muy bueno el primer párrafo. En cuanto al segundo, aparentemente la sobrima es más mala que la tía ¿Es ella o la tía la que no defendía a negros e indígenas? Un remate anunciado.
Tiene una carga y una fuerza extraña este texto, tal vez sea por que toca el tema de las vidas sin sentido y el dinero como un valor del cual no podremos disponer en el otro lado, si existe alguno.
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