
“A Lúa” ignoraba a la bruja en cueros..., mientras que este micho negro admiraba aquella piel nacarada con sus rajados ojuelos...
Melide..., mi princesa, había sido aleccionada por la curandera sobre todo cuanto se podía saber de la Naturaleza. Pero aquellas visiones..., la telequinesia..., eran fruto únicamente de su paranormal genética.
“La Reina de las Meigas” era capaz de elevar una escoba de retama negra, y cabalgar sobre ella, a placer..., dirigiendo el objeto que amarraba entre sus piernas a varios metros de altura, a través de la noche venusta..., con los ojos entrecerrados... y la imaginación... “esparteínica”, abierta...
Seudónimo: XESTA





2 criticas constructivas:
Un relato de finisterre, se cuela el galego por ahí, un lugar con bosques de ensueño en donde es factible que pueda aparecer en cualquier momento esa sexi bruja que tan bien ilustra el relato.
Me encantan las brujas, nada de videntes, ni pitonisas..., las autenticas: las que se reunían a media noche en los bosques, acompañadas de una hogera que era testigo hasta el amanecer se sus cantos y sus “vuelos mágicos” sobre las escobas. Muy erótico, y muy currado. El dibujo es muy hermoso, y logrado, todo sea dicho.
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