Dejó de ser la pequeña Estela, su “imaginación vivaz” se convirtió ahora en esquizofrenia-paranoide. En un intento desesperado, amenazó con un cuchillo al primo, quien con el espejo en las manos, repetía que lo quebraría.
“No resistió más la pérdida de su hermana, estos años intenté que comprendiera. Lo que ve tras el espejo es irreal… Es necesario internarla”, recomendó la psicóloga.
Estela lloró, cogió el espejo y corrió hacia el jardín. Lo observó, vio su rostro sonriendo, era su hermana que la confortaba.
“Es tiempo”-le dijo.
La buscaron, sólo hallaron el espejo ennegrecido.
Azules






2 criticas constructivas:
Un muy buen relato, entretenido, cuenta una buena historia, en fin, algo digno de ser leído.
La historia es intrigante. Da al lector la posibilidad de imaginar un final. Atrayente.
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